Que feo es sentirse impotente, a la merced de lo que viene. Tener confianza en el equipo fue un engaño que llevó a este estado, conocía la calidad del rival, pero 5 contra 5 mostraba la igualdad de poder sacar un partido.
Como fue pasando el partido sentimos una leve superioridad, pero el perder la cabeza fue más fuerte que el rival, un jugador menos en el equipo, que estaba en presencia, pero no en corazón hizo que una avalancha se viniera encima, correr, sudar, no poder respirar, hasta un punto que no sabe de donde saca las fuerzas y aún así estas en la pared y te van a fusilar.
Ese sentimiento no lo vivía desde que por error me salté un alto y al ver un carro que iba a colisionar no quedaba nada más que encomendarse a Dios y en las manos de él quedar. Ud. sabe para donde va, sabe que va a pasar, pero no sabe como va a terminar la historia, como va a quedar uno... definitivamente uno de los sentimientos más feos que he sentido.
Quiero revancha, quiero revancha futbolera, el sin sabor no sé si va a desaparecer, pero un clavo puede sacar otro y espero que así sea. Devolver el tiempo no es la respuesta, sólo asintir y aceptar.
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